
El ICES: “valorizar el trabajo”
El ICES –Instituto de Capacitación para Empresas de Servicio–, una iniciativa que se desarrolla en Argentina desde hace más de treinta años, busca formar a jóvenes en el desempeño profesional de la hotelería y el housekeeping.
22 de agosto de 2007
Vista aérea del ICES
En 1973, con 20 alumnas, el ICES abrió sus puertas y cambió en parte la apacible fisonomía de Bella Vista, a 30 Km. de la Ciudad de Buenos Aires. Hoy suman ya cerca del millar las egresadas. La originalidad del diseño curricular le permitió crecer, replicarse y ser flexible ante los cambios sociales y educativos.
Una gran familia
Graciela Corradini, hoy instructora en la sección de pastelería y que estudió en el colegio cuando éste empezaba a dar los primeros pasos, recuerda que lo que más le impresionaba era ver cómo las profesoras las ayudaban a mejorar en todos los sentidos. Cuenta Graciela: “Yo vengo de una familia humilde, pero mis padres son cristianos comprometidos que siempre me inculcaron la importancia de cultivar las virtudes. Cuando llegué al ICES conocí el espíritu del Opus Dei y las enseñanzas de San Josemaría y descubrí que aquello que me habían enseñando mis padres era esto mismo: buscar la santidad. Realmente me resultaba sumamente atractiva la idea de que se puede tratar a Dios a través de nuestro trabajo ordinario”. “Ahora, mientras trabajo me ilusiona pensar lo que hay detrás de una tarea hecha por amor de Dios”, agrega mientras decora un lemon pie que está a punto de llevar a la mesa.
El trabajo como factor de cambio
Lo que personaliza al ICES es que el trabajo y el estudio son concebidos como servicio auténtico y, por tanto, como signos de mejora social. Esto sin lugar a dudas encierra una concepción antropológica precisa: los seres humanos nos realizamos dándonos a los demás; nuestras acciones, por más pequeñas que sean, repercuten en quienes nos rodean.
“Para servir, servir”
Esquina de La Chacra, casa de retiros que queda al lado del ICES, donde vivió San Josemaría durante su estancia en Argentina
De ahí se desprende que las asignaturas de especialización, teóricas y prácticas, se orientan no sólo al aprendizaje de las técnicas propias de cada tipo de tarea, sino también al reconocimiento del valor del servicio. Al terminar el colegio las alumnas obtienen una rápida inserción laboral en hospitales, hoteles, universidades, residencias… Pero, como remarca Andrea Gómez Sastre, directora general del ICES, aquello que más valoran las instituciones en dónde trabajan las graduadas es su actitud de servicio. “Servir para nosotras es una actitud que se vive desde quien educa, quien aprende y quien colabora con este proyecto. Por eso desde el ICES se orienta a las alumnas a valorizar el trabajo como medio de realización personal y de servicio a la sociedad”.
Uno de los patios del ICES
Andrea comenta que los padres, lo que más valoran es que en el ICES las chicas se sienten muy queridas y acompañadas en el estudio. Se los ve agradecidos por la formación que sus hijas reciben, no sólo en su dimensión profesional, sino sobre todo en la formación humana y espiritual. Se dan cuenta de que las chicas hacen un cambio para bien y que salen con nuevas posibilidades de mejora social.
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SAN JOSEMARÍA
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30 de julio de 2010

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