
“Dos más dos más Dios…”
Abel Albino es médico, padre de 5 hijas y fundador de Conin (Cooperadora para la Nutrición Infantil) en Mendoza, Argentina. Cuando investigaba sobre biología molecular en Europa, Dios se metió en el camino y le dio un vuelco a su carrera profesional.
01 de abril de 2008
CONIN (Cooperadora para la Nutrición Infantil) fue fundada en la ciudad de Mendoza el 4 de septiembre de 1993, siguiendo el modelo exitoso implementado en Chile.
Abel Albino trabajando con las madres y sus bebés
Abel Albino es reconocido mundialmente por su labor, ha recibido premios importantes y, luego de mucha insistencia ha conseguido el apoyo de empresas e instituciones para extender el trabajo de CONIN a los lugares más necesitados.
¿Cómo empieza la historia de este proyecto?
Una familia sale de un centro de Conin
¿Qué lo llevó a pasar de la medicina molecular en Europa a la lucha contra la desnutrición infantil en Latinoamérica?
Llegué a Europa y me encontré con un montón de pequeños países que eran potencias mundiales y no podía creer que Argentina, que es tan grande y rica, esté tan empobrecida. Cuando uno sale ve con más perspectiva su país, lo extraña, lo añora y lo valora más. Además, empezás a darte cuenta de que también depende de vos un poco…
El Dr. Abel Albino con el Dr. Fernando Monckeberg, fundador de CONIN en Chile
Ella decía: "El fruto del silencio es la oración, el fruto de la oración es la fe, el fruto de la fe es el amor, el fruto del amor es el servicio y el fruto del servicio es la paz”. Esto me encantó. Entonces le dije a mi jefe: “Mire doctor, me vuelvo a la Argentina. Sé que estoy haciendo la especialidad del futuro (biología molecular) pero, en realidad, yo soy hijo de un país que no tiene solucionado su pasado. En el fondo del corazón yo soy médico, no soy otra cosa ni busco ser otra cosa, y lo correcto es que me vuelva. Así que volví a Mendoza. Sabía que tenía que “servir” pero no sabía ni a quién, ni cómo…
Taller de estimulación a través del dibujo
Volví a Mendoza, realizamos un curso sobre debilidad mental e invitamos al profesor Ignacio Villaelizar, de España, que nos dijo: “Llámenlo a Monckeberg”. El Profesor Monckeberg había sido profesor mío en el Hospital Luis Calvo Mackenna, cuando hice mi entrenamiento en pediatría en Chile, en los años 73-74. Lo invitamos y nos habló de la única debilidad mental que se puede prevenir, de la única que se pude revertir y que es creada por el hombre, que es la del desnutrido. Y fue ahí cuando me metí en el tema.
¿Cómo le llegó el mensaje de San Josemaría y de qué manera influyó en su vida personal y profesional?
Con sus cinco hijas
Por eso digo que CONIN es una cosa de Dios, porque en realidad yo quise hacer biología molecular: eso es lo que el hombre propone. Pero terminé dedicándome a la pobreza y la desnutrición, eso es lo que Dios dispone; y me lo muestra por medio de la Madre Teresa de Calcuta, Juan Pablo II y San Josemaría.
¿Cómo hace un padre de cinco hijas, que atiende un consultorio personal, es fundador de CONIN, con centros en Argentina, Paraguay y Gambia, para tratar con Dios?
Taller de trabajos manuales
Y luego Dios quiso que me quede viudo... Y me siento como decía Don Álvaro del Portillo, sucesor de San Josemaría: “Yo soy la batuta en las manos del maestro o pinceles en las manos del pintor”. Y puede que sea así, querrá hacer buenas obras conmigo. Entonces me pongo a hacer lo mío, lo que me toca, con cariño, con mucho afecto y con pasión; tratando de servir lo mejor posible.
¿Cómo se imaginó usted CONIN y cómo lo ve en un futuro?
Cuando veo este crecimiento exponencial que tiene CONIN, pienso siempre en una reflexión que San Josemaría nos dejó: “Dos más dos es cuatro, pero dos más dos más Dios…”.
¿Qué le lleva a seguir trabajando un día y otro en este proyecto?
Más información: www.conin.org.ar
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30 de julio de 2010

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