
El grito sagrado y la fe cristiana
Reproducimos un artículo de Mons. Mariano Fazio publicado en El Liberal, de Santiago del Estero, en el que anima a los cristianos a renovar la vivencia de la fe, rejuvenecer el discurso y reencontrar el camino para inspirar a otros corazones, en estos tiempos revueltos.
02 de mayo de 2012
Mons. Mariano Fazio // El Liberal
Tiempos de cambios, tiempos revueltos, tiempos de oportunidades. Cada época exige, en alegre fidelidad al Evangelio, renovar la vivencia de la fe, rejuvenecer el discurso, reencontrar el camino para inspirar los corazones de los hombres y las mujeres de nuestro mundo. Esto lo entienden las empresas, los políticos… y lo entendemos también en la Iglesia.
"La igualdad jurídica y la verdadera fraternidad entre los hombres encuentran en Jesucristo al primero que las afirmó”
El siglo XXI no acepta discursos asimétricos y suntuosos. Simplemente, los desecha por aburridos o por vacíos de existencia real. Cada cristiano enfrenta actualmente el desafío de hacer propia la esencia de su fe: proclamar la caridad, el servicio, la libertad: cáritas in veritate, como expresa Benedicto XVI. Valores que están en el centro de las necesidades de renovación de nuestra época, de nuestra Argentina. El himno nacional proclama tres veces la libertad como un grito sagrado. Más allá de la política, el ambiente liberal en el que se formuló incluía un cierto anticlericalismo. Sin embargo, el Papa León XIII estaba convencido de que el cristianismo custodiaba todos los anhelos de la humanidad: “Grandísima aparece siempre la fuerza de la Iglesia en el mantener y tutelar la libertad política y civil de los pueblos... La igualdad jurídica y la verdadera fraternidad entre los hombres encuentran en Jesucristo al primero que las afirmó” (Libertas, VIII, 226). Liberté, egalité et fraternité son valores cristianos, que deben ser encuadrados en una filosofía abierta a la trascendencia.
Libertad, ¿para qué?, podemos preguntarnos. Libertad para servir, especialmente a los que son esclavos de su carencia material y educativa, a los que no tienen pan, ni voz, y que vislumbran un futuro oscuro ante sus horizontes. Libertad para la justicia, porque la justicia es libertad para todos. Ante este desafío, Jesús puede ser la base firme sobre la que edificar una existencia llena de sentido y de felicidad. “Edificados en Cristo, firmes en la fe” rezaba el lema de la JMJ de Madrid. Los jóvenes nos ayudan a descubrir la luz nueva de la fe, esa luz particular que cada época nos reclama.
Mariano Fazio, vicario del Opus Dei en Argentina, es autor del libro “Cooperadores de la Verdad”.
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19 de mayo de 2013

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