Camerún recibió al Prelado

“Camerún es una esperanza para la Iglesia”. Es el mensaje que dejó Mons. Javier Echevarría a los fieles y amigos del Opus Dei que encontró recientemente en el país africano. Vídeo y fotos de algunos momentos.

Del Prelado

(Fragmentos de una entrevista a Mons. Javier Echevarría en un periódico de Camerún). San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, tenía un gran amor por África. He tenido la suerte de trabajar con él durante muchos años y he visto el interés con que siguió los primeros pasos del Opus Dei en este continente: en primer lugar en Kenia, hace más de 50 años, y después Nigeria. Con su primer sucesor, Mons. Álvaro del Portillo, la labor apostólica del Opus Dei inició en 1988 en Camerún.

En mi opinión, África en general y Camerún en particular son una esperanza para la Iglesia. El Papa tiene mucha confianza en este continente y en este país, como se ha visto con su visita a Camerún en 2009 y con la exhortación apostólica “Africae Munus”.

Veo el desarrollo de la labor apostólica y doy gracias a Dios. Hay un gran número de personas que participan en las actividades apostólicas del Opus Dei, y no sólo en Yaundé y Douala, como cuando vine en 1998, sino también en otras ciudades como : Edea, Buea, Bamenda... Hay quien nos pide ir hacia el este, al norte...

Estoy lleno de alegría al ver cómo los fieles de la Obra que nacieron en otros lugares se han convertido en cameruneses y todos siguen trabajando en unión con los obispos de las diócesis, ya que la labor apostólica del Opus Dei es un trabajo que al final benefician a las diócesis, como pude apreciar en la entrevista que tuve con Arzobispo de Yaundé, S.E. Mons. Víctor Tonye Bakot.

El mensaje del Opus Dei no es más que una expresión del amor de Dios a todos los hombres y mujeres para que puedan vivir plenamente y difundir el mensaje cristiano. La singularidad del mensaje del Opus Dei se centra en la santificación del trabajo y de todas las circunstancias ordinarias de la vida.

Para ser un cristiano coherente, para cumplir la voluntad de Dios y ser santos, no es necesario abandonar el mundo: el trabajo, las ocupaciones ordinarias cotidianas de una persona (la vida familiar, las relaciones con los demás, la vida laboral ...) se convierten en medios y en oportunidades para vivir, de una manera a veces heroica, el amor a Dios y la caridad con el prójimo.

El mensaje que traigo a Camerún es el mismo mensaje que San Josemaría predicó desde 1928: cada cristiano, cada fiel del Opus Dei –no nos consideramos mejores que otros-, tiene que luchar para ser un cristiano coherente en todas las circunstancias de su vida: en el trabajo, haciéndolo muy bien, sin caer en el peligro de la corrupción, que es un terrible mal; en la familia, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret; en el noviazgo, tal y como el Santo Padre explicó aquí: que se debe respetar al futuro cónyuge, sabiendo que el matrimonio entre un hombre y una mujer expresa el misterio de amor de dos personas. 

Camerún es una tierra maravillosa, y yo ruego a Santa María, Reina de los Apóstoles, Reina de Camerún, que el mensaje de Cristo continue floreciendo aquí, gracias al apostolado y al testimonio de todos los católicos, muy unidos al Santo Padre y los obispos.